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¿Qué es el mantenimiento de edificios?

El mantenimiento de edificios consiste en todas las acciones que son necesarias para cuidar y proteger un inmueble de forma que se conserve mucho más tiempo en su estado más óptimo. Con un buen mantenimiento del edificio podremos prolongar sus características funcionales, higiénicas y estéticas.

Esto nos lleva a actuar antes de que pase nada, es decir, a prever posibles desperfectos que pueda causar el paso del tiempo. Y es aquí cuando hablamos del mantenimiento preventivo de edificios.


¿En qué consiste el mantenimiento preventivo de edificios?

El mantenimiento preventivo está basado en la realización de revisiones de manera periódica de ciertos aspectos del edificio para, de este modo, prevenir de una forma anticipada el posible deterioro de los elementos, fruto del uso y agotamiento de la vida útil de los componentes, partes, piezas, materiales y en general, elementos que forman toda la infraestructura o planta física del edificio. Gracias a este tipo de mantenimiento podemos permitirnos tanto la recuperación como la restauración, renovación y operación continua, de una forma confiable, segura y económica para sus propietarios, sin aportar o aumentar valor al edificio.

De un correcto mantenimiento de comunidades y edificios no sólo depende un funcionamiento de forma eficiente, sino que, es necesario llevarlo a cabo para lograr otros objetivos como alcanzar períodos duraderos de vida útil, y no sobrepasarse en el presupuesto destinado a mantenimiento del edificio y evitar tener que realizar una “derrama costosa”.


Principales razones por las que se debe elaborar una guía de mantenimiento de edificios

-La estética: el aspecto físico de un edificio es «su carta de presentación» puede ser muy bonito por dentro, pero si el exterior está descuidado y resquebrajado quitará mucho encanto a la vivienda. A parte, cuanto mejor esté conservada la estética, mejor valoración económica tendrá a la hora de ponerlo en venta.

-La suciedad: si un edificio no se limpia de forma adecuada se está favoreciendo a la proliferación de bacterias y microorganismos que además de estropear los sistemas de calefacción y refrigeración, puede afectar a la salud de las personas que habiten en ese edificio, causando alergias y enfermedades.

-La funcionalidad: si no llevamos una revisión periódica de nuestro edificio, es probable que la seguridad de los edificios disminuya y que incluso algunas funciones puedan dejar de servir para lo que originalmente fueron diseñadas.

– Control de presupuestos: al llevar un control e invertir un presupuesto para el mantenimiento de edificios se estará realizando también una inversión a corto y medio plazo. Un buen cuidado de la imagen del edificio permite su revalorización y que las personas que lo habiten se encuentren también más cómodas y felices en él. Además de que el hecho de contar con un presupuesto cerrado en el apartado de los gastos de una empresa nos ayuda a superar mejor las sorpresas inesperadas. Las revisiones constantes nos permiten ahorrar en futuras reparaciones que sean de mayor tamaño e impliquen costes superiores.